Después de un tiempo sin explicar nada, debido a los exámenes y deberes, quiero hablar de algo.

Muchas cosas me indignan en esta vida, pero si hay una que lo hace soberanamente, son las miradas de la gente.
Aclararé esto para no crear confusiones: No me molesta que la gente me mire. Cuando vamos por la calle, miramos a la gente de nuestro alrededor, es la cosa más normal del mundo, es una forma de relacionarnos con el medio. Lo que no soporto, es cuando miran más de la cuenta, o incluso, si van acompañados, cuando pasan de largo comentan la jugada, dejándome escuchar los cuchicheos.

¿Y a que se deben estas miradas? Pues muy sencillo: A mis "Pintas".

Suelo llevar puesta una chaqueta negra, de estas con capucha y cremallera, aunque la capucha no me la pongo nunca. Mis camisetas suelen ser de algún gupo o película que me guste, o con alguna frase cómica, y normalmente de color negras. Los pantalones los llevo siempre tejanos, y unas bambas negras. El pelo, que supongo que es lo más llamativo, lo llevo un poco largo, por los hombros más o menos, y al tenerlo rizado, abulta un poco. ¿Es ese un aspecto del cual mofarse? ¿Acaso la gente se mofa o se ríe del típico repeinadito con la camiseta Lacoste y el jersey amarillo sobre los hombros cual canción de los Hombres G? No ¿verdad? Pues creo que tampoco tendrían que reírse de la gente que salimos de la impersonalidad, que no vestimos como lo hacen los demás.

Hay algo que de verdad no puedo con ello: Los seguratas de los centros comerciales. Más de una vez, y seguro que me continuará pasando, he entrado en algún centro comercial, y el típico segurata que se cree Dios por tener una porra atada a la cintura, se te queda mirando como se mira a un asesino, o pasas por su lado y escuchas como coge el "Walkie" y le da tu descripción a alguno de sus otros compañeros con porra para que te sigan. He visto en más de una ocasión, a esos repeinaditos anteriormente mencionados, robar todo tipo de cosas: desde comida hasta aparatos electrónicos, pasando por ropa y artículos para el hogar, y que el de seguridad ni siquiera le eche una mirada ni nada. Y yo, que en mi vida he robado nada y que no me meto en peleas, entro en la tienda en cuestión, y a los pocos segundos ya tengo a un séquito de hombres dispuestos a saltarme al cuello al mínimo gesto de meter una mano en el bolsillo.

Lo peor de todo es cuando ves a los seguratas que son los que roban, que también lo he visto en algunos comercios pequeños....